Estas son las situaciones que vemos con frecuencia
Nada de esto tiene por qué pillarte por sorpresa cuando se comprueba antes de firmar, no después.
- Comprar una vivienda con piscina, garaje o una habitación extra que nunca se declaró ni tuvo licencia.
- Descubrir después de firmar que el terreno está clasificado como no urbanizable, lo que limita para siempre lo que puedes construir o reformar.
- Enterarte de que el ayuntamiento tiene un expediente abierto sobre la propiedad, a veces años después de que el anterior propietario terminara la obra.
- Que la superficie de la escritura no coincida con lo realmente construido, o con lo que registra el catastro.
- Descubrir que la vivienda está "fuera de ordenación", legal para mantenerla, pero congelada, sin ampliaciones ni reformas sustanciales, nunca.