Estas son las situaciones que vemos con frecuencia
Nada de esto tiene por qué frenarte cuando tienes a alguien que hace esto habitualmente encargándose por ti.
- Pensar que un notario español funciona igual que el de tu país: no es así, verifica toda la operación, no solo tu firma.
- Reservar un vuelo para una sola firma, y que la fecha se mueva y el billete se pierda.
- Firmar un poder notarial en el extranjero sin la redacción exacta que necesita el notario español, y que te lo rechacen el mismo día.
- Olvidar la apostilla o la traducción jurada, lo que puede retrasar una firma semanas.
- Conceder un poder general muy amplio cuando uno específico, limitado a la operación concreta, habría sido más seguro.