Estas son las situaciones que vemos con frecuencia
Nada de esto ocurre cuando tienes a alguien que hace esto habitualmente encargándose por ti.
- Pensar que el NIE significa que eres residente: no es así, y ambos conceptos se confunden constantemente.
- Pedir cita con semanas de antelación y encontrarte la oficina completa cuando llega el día.
- Indicar el motivo equivocado en la solicitud ("residencia" en lugar de "compra de vivienda", por ejemplo) y que te la rechacen por un tecnicismo.
- No saber que un poder notarial permite que otra persona lo solicite y lo recoja por ti, sin que sea necesario viajar a España.
- Descubrir que necesitas un NIE en mitad de una compraventa o una herencia, justo cuando ya no queda margen de tiempo.