Estas son las situaciones que vemos con frecuencia
Nada de esto tiene por qué pillarte por sorpresa cuando alguien controla tus plazos cada año, no solo el año en que pediste ayuda.
- Creer que pagar el IBI cubre todo lo que se debe a Hacienda, no es así, es un impuesto local totalmente distinto.
- No saber que una vivienda vacía y sin alquilar sigue generando una declaración anual, solo por estar en manos de un no residente.
- Descubrir que el tipo impositivo y las deducciones permitidas son realmente distintos según si resides en la UE/EEE o no.
- Pasar el plazo de presentación y enterarte solo cuando llega una notificación de sanción, con los intereses ya añadidos.
- Dar por hecho que el 3% retenido en una venta lo resuelve todo automáticamente, cuando solo es un pago a cuenta, no la liquidación final.